+ Un viaje introspectivo lleno de belleza que fue seleccionado en varios festivales franceses, entre ellos Cannes.
+ La grandilocuencia de la animación, junto a sus hermosos visuales, compensan las debilidades de la obra.
Por: Catalina Gallardo

La estructura que representa e viaje de un héroe se ha repetido varias veces y de diferentes formas. Es el camino que tomarán los personajes heroicos, siempre regresando a su hogar cambiados de alguna u otra forma.
“El Gran Viaje” (2025) de Momoko Seto toma la misma estructura narrativa, pero el gran fuerte de la cinta recae en sus visuales, mezclando animación por computadora y time-lapse, mientras seguimos la travesía de cuatro semillas de diente de león (aquenios) que luego de sobrevivir a la destrucción de su hogar, deben encontrar una forma de regresar al planeta donde puedan florecer.

UNA ODISEA EN TAMAÑO MACRO
Las semillas de diente de león se ven arrastradas a la inmensidad del espacio por una serie de explosiones que dejan todo reducido a cenizas. Absorbidas por un enorme vórtice, son separados del resto de sus hermanos, quienes se pierden en la oscuridad, quedando solo cuatro de ellos.
Casi en un formato documental que nos llevará por diferentes biomas del planeta tierra, con diferentes insectos y plantas tratando de adaptarse a este nuevo mundo, la película es visualmente impresionante, retratando la inmensidad de algo que muchos dan por sentado -desde la perspectiva humana- que lo que hay en el suelo es microscópico, insignificante en la gran escala de las cosas, cuando es un mundo casi tan vasto como el nuestro.
Aun así, la premisa resulta bastante pausada y no para el gusto de todo el público, con una historia que, aunque se plantea de forma simple, no logra enganchar lo suficiente para que el espectador se interese en el viaje de nuestros cuatro protagonistas debido a su ritmo que, a veces, puede parecer que flota sin un sentido a pesar de que el final es predecible.
Su simpleza beneficia enormemente su lado visual, destacando las bellas secuencias de planos abiertos, sin embargo, cuando se trata de dar una mayor profundidad al conflicto o a sus personajes principales nos topamos con un bache que puede resultar en la falta de interés de qué podría pasar durante el camino hacia el destino previsto.
Aunque hay un par de sorpresas, es una historia que a ratos puede sentirse que ya la viste en otro lugar, no tanto por “la historia del héroe” clásica, sino por las situaciones en concreto que suceden a lo largo del filme.

¿ERES EL MISMO CUANDO FLORECES?
El mayor deseo de los aquenios es llegar a la tierra donde puedan germinar y crecer, pero la duda sobre qué pasará en el viaje persiste. Incluso sin diálogo, los temores tan humanos como el miedo o la desesperanza entre ellos se mantienen. Podríamos extrapolarlo al mundo moderno en el que vivimos hoy en día, donde cada vez la gente teme más al cambio que al miedo de traicionarse a ellos mismos.
Es importante recordar que, independiente de todo, seguirás siendo tú en el fondo, incluso cuando tu forma pasa a tener pétalos amarillos o una corona de aquenios dispuestos a volar para emprender su propio viaje.

FICHA TÉCNICA
Título original: Planètes Género: animación, Dirección: Momoko Seto
Guion: Momoko Seto, Mariette Désert y Alain Layrac Duración: 75 minutos
Trailer:
