+ Un fallido intento por mezclar todos los ingredientes actuales del cine terror

+ Nos quedó la duda de si es una película de terror o un ensayo sobre las relaciones de pareja

Catalina Gallardo

En los últimos años se ha visto un renacimiento del cine de terror, especialmente de la mano de directores independientes como pueden ser los hermanos Danny & Michael Phillipou, creadores de las exitosas “Haz que Regrese” del 2025 o “Háblame” del 2022. En la misma línea, en el presente año varios antiguos youtubers han dirigido filmes de terror que resultan un soplo de aire fresco para el género, ya que parecen entender cómo actualmente los miedos resultan mucho más complejos que los sustos baratos que dominan la mayoría de las cintas de este estilo, especialmente de los grandes estudios.

En el caso de “El Pasajero del Diablo” de André Øvredal, estrenada esta semana en nuestra cartelera, también trata de agarrarse de la estética visual y los temas que varios directores independientes han puesto sobre la mesa, pero parece no entender bien qué hace memorable o qué causa susto a la audiencia actual, quedándose en un screamer predecible y una construcción de tensión lenta y aburrida.

ESTRUCTURA DE MANUAL PARA HACER CINE DE TERROR

Maddie (Lou Llobell) y Tyler (Jacob Scipio) son una pareja de pretendientes que deciden dejar su vida normal por algo mucho más libre: la vida en carretera. Durante un viaje de noche se encuentran con un accidente automovilístico y cuando se detienen a ayudar al conductor, una maldición empezará a perseguirlos en la oscuridad.

De ahí en adelante, la película sigue paso por paso la estructura de lo que llevamos viendo hace años en el cine de este género: una maldición relacionada al diablo, escenas sangrientas para general shock en el espectador, tensión y sustos a base de ruidos fuertes, además de un antagonista con un diseño “aterrador” que ya se ha visto mil y una veces.

Resulta cuanto menos frustrante que muchos de los sustos se vean atenuados por la nula expresividad de los actores principales o por el hecho de que son tan obvios, que el efecto sorpresa causado por un screamer no logra su cometido. En el caso de las escenas sangrientas, resultan tímidas en su enfoque, ya que no poseen la brutalidad suficiente para espantar al espectador con el estómago más débil, si es que el susto por ruido fuerte no funcionó.

¿SERÁ UN INTENTO PARA HABLAR DE LAS RELACIONES DE PAREJA?

La respuesta es sí y no. Nuevamente, y causado por el propio miedo del director de desarrollar temas. La relación de los protagonistas se siente robótica, incluso en sus discusiones o momentos de vulnerabilidad. Por un lado, Maddie no quiere vivir para siempre viajando por traumas de su infancia, mientras que la incapacidad emocional de Tyler es causada por una tendencia a escapar de sus problemas. Esto, al igual que otras cosas importantes, se presentan en diálogos sobre explicativos

De nuevo nos encontramos con algo que en la actualidad muchos cineastas del terror han logrado: construir relaciones entre personajes, dejando el terror como algo secundario en comparación a la complejidad de las relaciones humanas. A veces, es mucho más aterrador no conocer del todo a tu pareja, que un ente diabólico acechando en la carretera. Sin embargo, a veces replicar una fórmula y darle un giro requiere mucho más esfuerzo que solo tomar los aspectos superficiales y replicarlos al pie de la letra.

FICHA TÉCNICA

Título original: Passenger

Género: terror, thriller

Dirección: André Øvredal

Reparto: Lou Llobell, Jacob Scipio, Melissa Leo, Joseph Lopez

Guion: T.W. Burgess y Zachary Donohue

Duración: 94 minutos.

Trailer: