+Una extravagante propuesta estética que se aleja del susto fácil
+La consolidación de una nueva mirada autoral: Nicolás Postiglione.

La irrupción de «Todos los males» en la cartelera chilena no sólo confirma la consolidación de Nicolás Postiglione dentro del cine de género, sino que también marca un punto de inflexión en la evolución estética del terror nacional. Lejos de los códigos más tradicionales del horror chileno, muchas veces anclado en lo explícito o en el susto inmediato, la película apuesta por una construcción visual mucho más sofisticada, donde la atmósfera y la incomodidad emocional reemplazan al golpe rápido.
Ambientada en la Valdivia de 1957 y tras la muerte de su madre, Daniel de 13 años es abandonado por su padre en casa de los Riedel, su familia de origen alemán. Aislado e incómodo dentro de un entorno marcado por la rigidez moral y el silencio, encuentra refugio en Ema, hija de uno de los trabajadores del lugar. Mientras la familia intenta mantener las apariencias, el adolescente comienza a descubrir una red de secretos que pondrá en jaque todo lo que creía saber.
UN TERROR PSICOLÓGICO
La película construye un universo oscuro desde lo visual: encuadres cerrados, espacios que asfixian y una paleta que transmite frialdad y distancia. Esta propuesta estética dialoga con un cine de terror más contemporáneo, donde el miedo no proviene necesariamente de lo sobrenatural, sino desde lo cotidiano y silencios incómodos. En ese sentido, “Todos los males” se distancia del terror chileno de antaño al priorizar lo psicológico por sobre lo explícito, acercándose más a una experiencia sensorial que a una narrativa de sobresaltos con los típicos “screamers”. El trabajo del director se percibe especialmente en la forma en que administra el ritmo y la tensión. Postiglione no apura el conflicto, sino que lo deja respirar en la incomodidad, permitiendo que la historia se construya desde lo no dicho. La casa de los Riedel no es solo un escenario, sino casi un personaje en sí mismo, un espacio cargado de historia, control y
represión, donde cada rincón parece esconder una verdad que lucha por salir a la superficie. Esta decisión refuerza una de las principales virtudes del filme: su capacidad de inquietar sin necesidad de exagerar.

UNA AMENAZA LATENTE Y UNA MORAL INQUIETANTE
En ese conjunto, las actuaciones cumplen un rol fundamental. Teodoro Bustos sostiene gran parte del peso emocional como Daniel, construyendo un personaje contenido, observador y profundamente vulnerable. A su alrededor, Fernanda Finsterbusch y Catrin Striebeck aportan capas de ambigüedad que efuerzan la sensación de amenaza latente. No hay villanos evidentes, sino figuras marcadas por una moral que termina siendo más inquietante que cualquier monstruo. Lo interesante de “Todos los males” es cómo articula sus temas, culpa, herencia, fanatismo, con su propuesta visual. La violencia nunca es exagerada, sino silenciosa, casi invisible, lo que la vuelve más perturbadora. En ese sentido, la película no solo representa una evolución estética, sino también conceptual, el terror ya no está afuera, sino dentro de la familia, en aquello que se oculta bajo la apariencia de normalidad. Con este segundo largometraje, Postiglione da un paso adelante respecto a su ópera prima y propone un cine más oscuro, más ambicioso y, sobre todo, más consciente de su lenguaje. “Todos los males” no busca complacer al espectador, sino incomodarlo, obligarlo a mirar de frente una violencia que no necesita manifestarse de forma explícita para resultar devastadora. Es, en definitiva, una señal clara de hacia dónde podría avanzar el cine de terror chileno en los próximos años.

FICHA TÉCNICA
Título original: Todos los males (Título en inglés: The Evil that Binds Us)
Dirección: Nicolás Postiglione
Género: Thriller psicológico / Terror
Duración: 97 minutos
Reparto principal: Fernanda Finsterbusch, Catrin Striebeck, Teodoro Bustos, Emilia
Contreras, Tilo Werner, Aaron Graf
Producción: Dominga Ortúzar, Florencia Rodríguez, Juan Bernardo González, Arturo
Pereyra
Dirección de fotografía: Benjamín Echazarreta
Trailer:
