+ La última película de la saga, que se estrena 15 años después de Tron: Legacy, se centra en el primer ser digital, que se convierte en humano.

Un espectáculo visualmente atractivo, con una estética retro futurista muy similar a la que vimos en Tron: Legacy, aunque ahora de color rojo y no verde; efectos especiales bastante espectaculares combinados con juegos de luz y escenas de acción, mayoritariamente persecuciones en motos cibernéticas, son algunas de las atracciones que encontrarán los espectadores en la película “Tron: Ares”.
Sin embargo, ni los hermosos ojos azules de Jared Leto logran humanizar a Ares, el Tron bautizado así en honor al dios de la guerra, creado por Julian Dillinger (Evan Peters) quien busca controlar la empresa familiar y el mundo a través de la inteligencia artificial utilizada con fines bélicos. La visión contrapuesta a esta forma de entender el mundo digital está personificada por Eve Kim (Greta Lee), que prefiere utilizarla para impulsar los avances de la humanidad en áreas como la medicina, la agricultura etc. Además, ella es la heredera del pionero en seres digitales e hilo conductor de las tres películas sobre el tema: Kevin Flynn (Jeff Bridges)

UNA HISTORIA PLANA SIN PROFUNDIDAD
Tanto la protagonista como el antagonista son directivos de dos empresas que compiten entre sí. Y en esa pugna, Dillinger tiene un plan: sacar a Ares del mundo digital de forma permanente. El problema es que no posee el código de permanencia, de modo que su soldado más perfecto solo puede mantenerse en el mundo humano durante 29 minutos.
En un intento desesperado por conseguir el código, Julian ordena obtenerlo a toda costa, engaña a sus propios accionistas y gana tiempo mientras envía a Tron y su segunda de abordo: Athenea, a su misión más desesperada, desatando el caos.
Dirigida por Joachim Rønning, la película tiene problemas de guion. Es plana, bastante predecible y no profundiza en temas que son interesantes, contingentes y que pudieron ser tratados en forma atractiva como, por ejemplo, los dilemas éticos que derivan del uso de la inteligencia artificial. El tema de la humanización de un ser digital, sintético, en realidad un software muy avanzado que, entre paréntesis,
está muy cerca de lograrse en la realidad, daba para mucho más.


PERSONAJES DESAPROVECHADOS
En cuanto al desarrollo de personajes, mejor ni hablar. Un total desperdicio de Gillian Anderson, realmente uno de pregunta ¿para que la incluyeron, si no aporta nada? Los roles de Greta Lee, la protagonista “buena” y Jodie Turner-Smith, Athenea, la secuaz de Ares, quedan como en el limbo y les faltó. En fin, Jared Leto, como rígido, poco entusiasmado como obligada a ser un tron.
El punto alto de la producción, la banda sonora de Nine Inch Nails, ya que el dúo de Trent Reznor y Atticus Ross aporta la tensión que el guion nunca alcanza y más de alguien podrá decir que incluso en el vacío, el sonido puede tener alma y no diré más porque cada uno debe ver y opinar.


FICHA TÉCNICA
Título original: Tron:Ares
Dirección: Joachim Rønning
Género: Ciencia ficción, Aventura, Acción
Protagonistas: Jared Leto, Greta Lee, Jodie Turner-Smith, Evan Peters, Cameron
Monaghan, Sarah Desjardins, Gillian Anderson, Hasan Minhaj, Arturo Castro
Producción: Jared Leto, Justin Springer, Emma Ludbrook
Guion: Jesse Wigutow, Jack Thorne
Basada en personajes creados por Steven Lisberger y Bonnie MacBird
Música: Nine Inch Nails
Fotografía: Jeff Cronenweth
