+ La nueva película de Yeon Sang-ho, director de “Estación Zombi”, llega con todo a las salas de cine chilenas.

+ A pesar de sus increíbles visuales y coreografía, el mensaje resulta redundante y, en el peor de los casos, pesado.

 Catalina Gallardo

Corea del Sur se ha vuelto un fenómeno cultural a nivel global, produciendo todo tipo de entretenimiento que está a la par de las obras de Hollywood. “Parásitos” (2019) fue la prueba de que el cine coreano llegó para quedarse, algo que la filmografía de Yeon Sang-ho demuestra con sus obras llenas de crítica social, a la vez que se asegura de que sean lo suficientemente espectaculares para seguir siendo entretenidas. “Zona Cero” (2026) es su nuevo largometraje y, aunque la carga de cuestionamiento está ahí, el espectáculo es tan grande que no parece confiar lo suficiente en su público para que entienda el mensaje.

DIÁLOGOS EXPLÍCITOS EN MOMENTOS DE CRISIS

Una llamada a emergencias alerta de que, dentro de poco, se lanzará un ataque bioterrorista en un centro comercial donde se está realizando una conferencia de biotecnología sobre un nuevo avance, que permitiría conectar a los humanos como si se tratara de un organismo fungi. Se Jeong, una profesora universitaria asiste sin saber que dentro de poco un virus mortal será liberado, lo que generará que todos los infectados empiecen a erradicar a los pocos sobrevivientes que quedan dentro de la cuarentena. Desde el inicio se plantea cual es el tema que el director desea abordar: las complejidades de la comunicación humana, cómo muchas veces aquello que se dice no es lo que coincide con las acciones; que el humano siempre será un ser individualista. Si llegas a perderte de algo de la trama, no hay necesidad de preocuparse, ya que los personajes van a decirle al espectador qué van a hacer y qué hicieron hace dos minutos atrás, subestimando la capacidad de retención de información del público.

EL ARTE DE EXTENDER EL CLIMAX FINAL

A pesar de durar dos horas, contar con coreografías impresionantes y un maquillaje de alto nivel, el filme parece haber encontrado la fórmula para que cualquier intento de clímax y desenlace se sienta tedioso. Fastidioso y película de terror para Yeon Sang-ho eran dos adjetivos que no tenían relación en sus películas porque, usualmente, están repletas de dinamismo y mantienen a los espectadores al borde del asiento. Pero, lamentablemente, este caso se trata de la excepción. Aunque cuenta con un giro de guion bien construido desde el inicio, este mismo se arruina en el momento en que la cinta empieza a estirar su clímax, pasando de una revelación impactante hasta diálogos reiterativos para recordarte cuál es el tema principal, hasta una batalla final que, para este punto, se siente como un intento torpe de mantener al público en la sala. Yeon Sang-ho es conocido por sus obras donde el terror es solo una forma de contar lo que una sociedad está normalizando: comunidades individualistas que difícilmente logran llegar a un lado en momentos de crisis. Está comprobado que las personas prefieren matarse entre ellos que extenderle la mano al prójimo, algo que se ve en muchos de sus desenlaces deprimentes, ya que al final del día, todos somos individualistas en este sistema, donde, aunque no estemos infectados, seguimos siendo zombies de los constructos sociales. Sin embargo, la caricaturización raramente logra retratar en su totalidad la complejidad de la condición humana. La comunicación es complicada, y saber cuándo callar resulta, también, una forma de decir algo.

FICHA TÉCNICA

Título original: 군체 (Colony)

Género: acción, horror, ciencia ficción Dirección: Yeon Sang-ho

Reparto: Gianna Jun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Kim Shin-rock Guion: Yeon Sang-ho, Choi Kyu-seok

Duración: 123 minutos

Trailer: